8 jun. 2007

Mykonos - (ferry) - Atenas

Jueves, Julio 17: Mykonos - (ferry) - Atenas Eran sobre las 8,30 para cuando me desperté. Había dormido muy bien y a gusto, parecía que quería enseñar una buena cara a las experiencias que iba a vivir de entonces en adelante. Tal y como habíamos mirado el día anterior, los ferries que salían hacia Pireas salían al mediodía, así que tenía tiempo de sobra para recoger todo tranquilamente y salir hacia las doce del camping, para ir a hacer la reserva del ferry que saliera hacia Pireas.
Aproveché el tiempo para limpiar las ropas sucias y dejarlas para que se secaran. Hacía bastante viento, pero no tanto como el día anterior, y además como no había nubes el sol pegaba de lleno, siendo el viento un pequeño consuelo refrescante para el calor.
Fui a los lavabos del camping para aprovisionarme de papel de water, ya que en adelante iba a pasar por tres países musulmanes en los que iba a ser difícil encontrar papel higiénico, aunque no tanto en Turquía, pero seguramente sí en Irán y Pakistán.
Compré algunas cosas para desayunar en la tienda y cogiendo el minibús llegué al pueblo de Mykonos. Lo primero que hice una vez allí fue coger el billete de ferry en una agencia. Allí me cobraron un 2% de comisión por pagar con tarjeta Visa en vez de hacerlo en efectivo, en total fueron 4.800 dr. Había ferries a las 2,30, 3 y 3,30 y escogí el último ya que deseaba llegar a Atenas lo más tarde posible.
Llamé también a la embajada para saber si mi pasaporte había llegado o no. Era un momento clave, si mi pasaporte ya estaba en la embajada podría recogerlo el día siguiente y tenía la posibilidad de marchar hacia Turquía, en caso que tampoco estuviera para el día siguiente tendría que esperar todo el fin de semana sin poder salir de Grecia. ¡Mala suerte! Después de llamar a la embajada sobre las 14 mi pasaporte no había llegado. Todas mis esperanzas residían que estuviera para el día siguiente, viernes.
Llegué al puerto con bastante antelación, el ferry todavía no estaba en el puerto. Había dos, que sería los que salieran a las 14,30 y a las 15. El nombre del ferry que tenía que tomar era Express Afrodite, de la compañía Agapitos Lines. Los tres ferries que cubren los servicios entre Pireas y Mykonos son de esta compañía, y los dos que estaban encallados en el puerto eran grandes y modernos, no como el que nos trajo desde Santorini hasta aquí. A las 2,30 en punto salía uno de los ferries, sin retraso. Haciendo cálculos y teniendo en cuenta de que, según la agencia de viajes, el viaje era de 5,30 horas, podría estar hacia las nueve de la noche en Pireas. De todas maneras no creía que se cumplieran los horarios, tal y como había sucedido hasta entonces.
Antes de llegar al puerto, en el pueblo había comprado y paquete de cigarros, ya que el suministro de Ducados estaba, peligrosamente, empezando a bajar. En el estanco pregunté por los cigarros más fuertes y me dieron unos de marca Karelia de todas maneras cuando empecé a fumarlo me estaba pareciendo muy suaves, casi casi sin sabor.
Llegó el ferry y me acomodé en los bancos de popa tranquilamente, pegaba el viento y la gente prefería viajar en el interior del barco. Salimos sin apenas retraso.
Sobre las 16,30 hicimos escala en la isla de Tinos. Esta no me pareció atractiva debido a las casas modernas que rompían con el decorado natural de las islas, en este sentido Mykonos tiene mucho más encanto.
También paramos en la isla de Siros. Esta tampoco me atrajo en excesivo opinando sobre lo que tuve ocasión de ver desde el ferry. Recien salidos de esta isla tuvimos control de los ticket, ya que hasta entonces no se nos había controlado, ni siquiera al entrar al ferry en Mykonos.
El sol calentaba e iba muy a gusto tumbado en el banco, mirando el mar, y las islas en ocasiones, desde la popa.
Las gaviotas me acompañaron a atardecer, me entretuve con ellas hasta que entró la noche. Era bonito ver el juego que tenía precisamente donde estaba yo, en la popa. Iban y volvían.
Llegamos sobre las 21,45, sólo con unos pocos minutos de retraso. Invertí parte de los pocos dracmas que me quedaban en 2 tickets de autobús (200 dr.) y una pequeña cena, para quitar el hambre, en el McDonald's que encontré nada más salir del ferry (1000 dr.).
Cogí el autobús A1 para que me llevara a Voula. A pesar de que fuera tarde, después de montar la tienda de campaña fui al mar para darme un baño. A la vuelta, al lado de mi tienda vi un coche con matrícula BA (Badajoz), que eran recién llegados ya que no estaban cuando fui a bañarme. Era una pareja y al pasar a su lado les saludé con un "Buenas noches", y eso fue suficiente para comenzar un conversación. A pesar de la matrícula del coche son de Bilbao y acababan de llegar a Atenas desde Patra. Después de que les explicara el viaje que iba a hacer se quedaron alucinados, no se si de envidia o de qué.

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