8 jun. 2007

Thesalonica - frontera Grecia-Turquia - (tren) -Estambul

Sábado, Julio 19: (tren) - Thesalonika - (Turquía) - Estambul El tren llegó a las 7,10 en vez de hacerlo a las 6 como me dijeron. Tuve ocasión de dormir bien dentro del tren aprovechando la comodidad de las literas. Tan pronto como me bajé del tren me puse en la cola de los viajes internacionales. Costaban 11.000 dr. hasta Estambul, lo cogí. Al preguntarle de cuando salía me dijo que a las 7,25. Le pregunté si esa hora era de la mañana o de la tarde, me respondió que de la mañana. Faltaban escasos minutos para esa hora y tenía que ir después de pagarle a él, a otra taquilla a por la reserva del billete y después al andén 1 para coger el tren. Lo hice todo corriendo, apurado. Cuando llegué al andén el tren seguía allí, busqué mi vagón y me monté. Encontré el asiento con facilidad. Ya estaba montado en el tren que me iba a llegar hacia el Oriente y tenía mi pasaporte conmigo, las cosas empezaban a salir bien.
El paisaje es aburrido, en general seco y en parte labrado, no había mucho que ver por la ventanilla. Estuve un tiempo escuchando la radio, sintonizando diferentes canales, eso me divertía en parte.
Al llegar a la frontera nos hicieron bajar y la policía griega nos cogió los pasaportes de todos los viajeros. Nos los devolvieron pasada una media hora una vez nos montamos en el tren turco. En el tren turco fue la policía turca la que recogió los pasaportes además de diez dólares en concepto de visado.
En la frontera, todavía en el lado griego, compré algunas cosas para comer el una pequeña tienda que había y tuve la ocasión de conocer a unos españoles. Eran tres chicas y un chico. Eran gente muy maja y estuve con ellos en el tren que nos llevaría a Turquía. Estuvimos hablando, incluso jugando al mus. Eran Isabel de Alicante, Elisa de Murcia, y la pareja de Cádiz Rosa y Javi. Poco después conocí a Marine, francesa de Rennes, que también la habían conocido en el tren.
Todos los extranjeros, que no éramos muchos, estabamos en un vagón, y los turcos en el resto de los vagones. Los vagones en los que estaban los turcos iban repletos, sin sitio apenas, y nosotros teníamos sitio de sobra. Esto se debía a que no tenía permiso para entrar en nuestro vagón, incluso alguno que entró al nuestro recibió una pequeña bronca y tuvieron que volver a donde estaban.
Preguntando en el tren nos dijeron que íbamos a llegar a las 22,30, en vez de las 20 que se nos fue dicho cuando cogimos el billete. Será tarde para cuando lleguemos a Estambul. Ellos tenían la dirección de un albergue en pleno centro, y acordamos ir todos juntos a buscar alojamiento.
Llegamos sobre las diez de la noche a Estambul. El tren nos dejó al lado de la Mezquita Azul y el palacio de Topkapi. Según salimos del tren había gente que nos ofrecía sitio para dormir. Cuando llegamos a la dirección que ellos tenía nos dijeron que el albergue estaba lleno. Fue una pequeña decepción. Preguntamos en el hostal de al lado y tras regatear fijamos un precio de 40$ por los seis por una amplia habitación triple con baño a la cual se le pusieron otras tres camas individuales supletorias. Nos fuimos turnando para ducharnos, y a pesar de que teníamos intención para dar una pequeña vuelta por la ciudad, tras el pesado viaje en tren decidimos dormir.
Serían aproximadamente las cinco de la mañana cuando los cantos emitidos de una mezquita me despertaron, a pesar de ello continué durmiendo.

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